top of page
Buscar

¿Se puede tratar el temblor con toxina botulínica?

Foto del escritor: Felipe Vial
Felipe Vial
30 sept
2 min de lectura

Cómo usamos la ecografía en INMOV para hacer más precisas las infiltraciones


Muchas personas con temblor llegan a la consulta después de haber probado uno o dos medicamentos. Algunas no mejoraron lo suficiente. Otras dejaron el tratamiento por los efectos adversos: cansancio, mareo o sensación de lentitud. Casi siempre preguntan lo mismo: "¿Hay algo más que podamos hacer?"

Muchas veces la respuesta es sí. Una de esas alternativas es la toxina botulínica.


¿Qué hace la toxina botulínica en el temblor?

El temblor es una oscilación rítmica causada por la contracción alternada de grupos musculares. La toxina botulínica bloquea en forma temporal la comunicación entre el nervio y el músculo inyectado. Así se reduce la fuerza de esas contracciones y, con ello, la amplitud del temblor.

A diferencia de los medicamentos orales, la toxina actúa solo donde se inyecta. Por eso no produce somnolencia ni otros efectos en el resto del cuerpo.

Su efecto comienza entre una y dos semanas después de la aplicación y dura, en general, unos tres meses. Después se puede repetir.


¿En qué tipos de temblor se usa?

  • Temblor esencial de las manos, sobre todo cuando interfiere con actividades como escribir, comer o beber.

  • Temblor de cabeza, donde suele ser una de las opciones más eficaces.

  • Temblor de reposo en la enfermedad de Parkinson, cuando no responde bien a los fármacos habituales.


El problema clásico: la debilidad


Los primeros estudios mostraron que la toxina reducía el temblor. Pero muchos pacientes sufrían debilidad de la mano, porque se usaban dosis y músculos fijos, iguales para todos.

Hoy sabemos que cada temblor es distinto. En una persona predomina el movimiento de flexión-extensión de la muñeca y en otra la rotación del antebrazo (pronación-supinación). Si se inyecta el músculo equivocado, o la dosis cae fuera del músculo buscado, el efecto disminuye y aumentan los efectos adversos.


Por qué usamos guía ecográfica


En INMOV realizamos las infiltraciones con ecografía. Esto nos permite:

  • Ver el músculo en tiempo real y confirmar que la aguja está exactamente donde queremos, incluso en músculos pequeños o profundos del antebrazo y el cuello.

  • Evitar vasos sanguíneos y nervios durante la punción.

  • Usar dosis más bajas y precisas, lo que reduce el riesgo de debilidad.

  • Ajustar el tratamiento sesión a sesión según la respuesta de cada paciente.

Antes de infiltrar, hacemos una evaluación detallada del temblor para identificar qué músculos lo generan. La ecografía nos asegura que la toxina llegue precisamente a ellos.


¿Es para todos?

No. La toxina botulínica es una herramienta más, no un reemplazo de todo lo demás. Funciona mejor cuando:

  • el temblor es muy molesto en una región concreta (mano, cabeza, voz),

  • los medicamentos no han funcionado o no se toleran, o

  • la persona prefiere evitar o postergar una cirugía.

La decisión siempre se toma después de una evaluación por un especialista en trastornos del movimiento.


En resumen


La toxina botulínica es una alternativa real para muchas personas con temblor. La clave está en elegir bien los músculos y en inyectar con precisión, y ahí la guía ecográfica marca la diferencia.

Si usted o un familiar vive con un temblor que limita su día a día, en INMOV podemos evaluar si este tratamiento es una buena opción.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
¿Está aumentando el Parkinson en Chile?

¿Hay más personas con Parkinson hoy que antes? Sí. En Chile estamos viendo más personas viviendo con enfermedad de Parkinson que hace algunas décadas. Esto es un fenómeno real y medible, tanto en nue

 
 
 

Comentarios


bottom of page